Síndrome de la cabaña, síntomas y tratamientos

En este post te voy a hablar de todo lo que hay que saber del síndrome de la cabaña desde el punto de vista de un profesional de una psicóloga humanista.

Definición

El síndrome de la cabaña, también llamado síndrome del caracol, es el miedo, que experimenta la persona afecta, a salir del lugar en el que se encuentra encerrada. En la mayoría de los casos, se manifiesta como el deseo de no querer salir de casa.

En el contexto de la epidemia de Covid-19 , el levantamiento de los confinamientos asociados al retorno de ciertas libertades (libertad para salir de casa sin acreditación, sin limitación de kilómetros y sin restricción de tiempo) puede generar, en algunas personas, angustias y aprensiones que pueden desembocar en esta patología.

Es el miedo a desconfinarse y a enfrentarse al mundo exterior. La cabaña representa el pequeño escenario en el que, durante las semanas del confinamiento, nos sentimos protegidos de todas las agresiones externas.  

Para entender el miedo que puede provocar el desconfinamiento, hay que remontarse al inicio del confinamiento. En aquellos inicios aprendimos que debíamos permanecer aislados en nuestras casas tanto como fuera posible. Esto fue un cambio radical en la vida de muchos de nosotros.

Cuando se levantó el confinamiento, tuvimos que aprender a adaptarnos a una nueva forma de vida, a la que nos habíamos desacostumbrado. El mundo exterior que simbolizábamos como peligroso (con el uso de mascarillas, guantes, distanciamiento físico…) debía volver a ser la norma social, y afrontarlo y adaptarse de nuevo no es baladí, y puede ser complicado para algunas personas.

Según comenta Johanna Rozenblum: “ Este síndrome no es nuevo, su origen se teorizó a principios del siglo XX tras la fiebre del oro que comenzó en 1948 en los Estados Unidos en California. En aquella época, los hombres partían durante varios meses a buscar las preciadas pepitas y dormían en pequeñas chozas improvisadas completamente aisladas de la civilización. A su regreso, sintieron cierta desconfianza hacia las personas que los rodeaban, miedo a la vida social y nostalgia por su vida solitaria ”.

También es una manifestación visible después de una larga hospitalización o en ciertas profesiones solitarias como pueden ser farero, guardianes, etc.

Síntomas

No existen unos síntomas típicos para esta patología, por lo que es difícil determinar si una persona sufre este problema mental. Tampoco hay una prueba oficial para describirlo. Sin embargo, hay ciertos sentimientos que pueden evocar la posible existencia de este problema. Son estas emociones y sentimientos, descritos por la persona, las que guiarán al psicólogo al diagnóstico. Por ejemplo :

  • Aparición de ansiedad y un pico de estrés a la hora de salir a la calle.
  • Una sensación de estar protegido exclusivamente en casa.
  • Miedo a ir a un espacio cerrado, un negocio o transporte público.
  • Miedo a conocer a otras personas. 
  • Ansiedad a la hora de volver al trabajo.

Además, se cristaliza varios miedos:

  • Miedo a la contaminación.
  • Miedo a estar enfermo.
  • Miedo a la mirada ajena.
  • Miedo a la multitud.
  • Miedo a volver a una vida cotidiana estresante.

Como superar el síndrome

La mejor actitud a adoptar ante estos miedos es fijarse pequeñas metas e intentar alcanzarlas de una forma paulatina . Y como con todos los miedos, se necesita tiempo y paciencia. Es aconsejable mantener un ritmo uniforme durante todos los días, levantarse y acostarse a horas fijas, vestirse, etc, así como programar salidas periódicas a la calle a pocos metros de la vivienda.

Luego, poco a poco, hay que intentar marcarse objetivos a alcanzar: por ejemplo, recoger un paquete, ir a una tienda, charlar con un dependiente de una tienda, dar un paseo a pie o en bicicleta. Los primeros días, incluso las primeras semanas, hay que evitar colas, lugares propensos a acomodar a demasiada gente, transporte público, etc.

En cualquier caso, hay que escuchar lo que se siente para no desencadenar un ‘ataque de pánico’. Y poco a poco, intentar condicionarnos, poner las cosas en perspectiva, y nos iremos dando cuenta de que la ansiedad disminuirá a medida que disminuya la sensación de peligro inminente.

5 consejos para superar el miedo a no querer salir de casa

  1. Respeta tus ritmo y tus emociones.
  2. Agregue tiempos de salida cada semana, cada dos días, diariamente…
  3. Ten paciencia, puede ser un proceso largo que necesita perseverancia.
  4. Intenta relativizar la situación.
  5. Racionaliza tus miedos.

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